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Hermandad de Penitencia (Las Capas Pardas)
Desfila el Miércoles Santo
Hermanos: 150
Año de fundación: 1956
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La Hermandad de Penitencia, una de las más genuinas y originales de la Semana Santa, se constituyó el 22 de febrero de 1956 a imagen de las procesiones de la zamorana comarca de Aliste. Es una procesión intimista, con ambiente y elementos rurales de una estética incomparable. Es conocida popularmente como la procesión de «las capas pardas», debido al hábito que presentan los hermanos. Está ubicada en el templo románico de San Claudio, en el barrio de Olivares.
La imagen del Cristo del Amparo desfila sobre unas sencillas andas de madera adornadas con cuatro faroles, unos humildes cardos y una calavera, diseñadas por Dionisio Alba Marcos.
La procesión parte a las doce de la noche de la iglesia de San Claudio de Olivares. Los cofrades desfilan dispuestos en forma de cruz. Las matracas anuncian el paso de la procesión. Un bombardino y un quinteto de viento interpretan piezas fúnebres a lo largo del recorrido, marcado por las calles en torno al castillo, siendo su momento mas bello y arriesgado el paso bajo la puerta del Obispo.
Cuando la cofradía regresa al templo de partida un coro de varoniles voces entona el Miserere Popular Alistano.
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Día:
Miércoles Santo - Noche
Hora:
24:00 h.
Lugar de Salida:
Iglesia de San Claudio de Olivares
Recorrido:
Plaza de San Claudio, Cabildo, Avd. de Vigo, Cuesta y Calle del Pizarro, Rúa de los Francos, Plaza de San Ildefonso (donde se reza el Vía Crucis al paso de la procesión, sin que ésta se detenga), Plaza Fray Diego de Deza, Plaza de Arias Gonzalo, Obispo Manso, Plaza de Antonio del Águila, Puerta Cuesta del Obispo, Rodrigo Arias, Plaza de San Claudio, donde se reza el miserere castellano.
Imagen:
"Cristo del Amparo"
(Bartolomé González de Espinosa-1.690)
Hábito:
Capa alistana de lana parda, amplio capuchón, sobre traje oscuro. Llevan tosco farol de hierro forjado.
Momento popular:
En la media noche, la procesión de las «capas» pone una nota espectacular en el largo desfilar de la Semana. Vestidos los cofrades con la tradicionales capas pardas alistanas, portando viejos faroles que iluminan la cara, trascurre la procesión en medio de una atmósfera fantasmal creada por el súbito tronar de las matracas y el triste lamento del bombardino.
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